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viernes, 12 de agosto de 2011

El combate del Asomante (Aibonito) 12 de agosto de 1898

             El combate del Asomante (Aibonito)
                  12 de agosto de 1898


10:30 am. Salen del campamento de Coamo, por la Carretera Central hacia Aibonito, las tropas norteamaricanas de la brigada del Mayor General Oswald Herbert Ernst.(1)

1:15 pm. Después de marchar por unas 3 horas cubriendo 8 km (5 millas) la artillería y la infantería norteamericana formadas en columna se aproximan a la Casa del Caminero.

1:15-1:30 pm. El Capitán Ricardo Hernaiz(1) es notificado por sus vigías del avance enemigo y que éste se acerca a la Casa d
el Caminero. Tras solicitar permiso para disparar y así adelantarse a los americanos antes de que tomen posiciones, abre fuego con sus 2 cañones.( Cañónes de montaña de 8 cm. Modelo Plasencia 1874-76.)


1:30-2:00 pm. Al explotar cerca las granadas españolas, los norteamericanos forman batería de cañones a la dere
cha del camino rompen el fuego dirigiéndolo contra lo alto del Asomante en un intento de destruir la batería de Hernaiz. Durante 30 minutos sigue el cañoneo, intenso por parte de los norteamericanos y más bien lento por el lado español, ante el temor de quedarse sin municiones. La infantería americana se protege en las cunetas de la carretera, la Casa del Caminero y en los accidentes del terreno, pero al igual que la española, no interviene por ahora en el combate siendo sólo un duelo de cañones.

2:00-2:45 pm. Uno de los cañones de Hernaiz sufre una avería y el otro se recalienta por lo que durante 45 minutos, en lo que se repara uno y se enfría el otro, cesa el fuego por parte de los españoles. Los norteamericanos creen que han silenciado los cañones enemigos y continúa con sus disparos para tratar de desalojarlos d
el área.

2:45- 5:00 pm. Con sus cañones en servicio nuevamente Hernaiz reanuda los disparos. Los infantes españoles, que están tras las trincheras sin participar en el combate, cada vez que una granada explota sobre las posiciones norteamericanas aplauden y victorean. Hernaiz, medio en broma y medio en serio, les indica
que algunas descargas de los fusiles Mauser le serían de más beneficio que los aplausos de sus hombres. Todas las compañías presentes hacen fuego. Aquella súbita lluvia de balas que se une ahora a los cañonazos de Hernaiz toma por sorpresa a los artilleros norteamericanos, creando gran confusión. Durante algunos minutos todos buscan refugio donde pueden, abandonando los cañones.

 Los norteamericanos, temiendo perder sus cañones ordenan a sus hombres que los enganchen a los caballos y se retiren del lugar. Bajo las descargas de fusil y los cañonazos, los artilleros norteamericanos tratan de recuperar sus cañones. El oficial Hains es gravemente herido de un balazo de Mauser y es puesto a cubierto valientemente por el sargento John Long, mientras 4 de los cañones son enganchados a los caballos y a todo galope puestos a salvo en un recodo del camino muy por detrás de la Casa del Caminero.

  Los norteamericanos tratan de retirar los 2 cañones que quedan pero una granada explota entre los caballos matando a uno e hiriendo a otro. Esta granada también deja sin vida al cabo Oscar Swanson. Soldados de infantería también acuden a ayudar a los artilleros y algunos son heridos y otro muerto, Al final, los 2 últimos cañones tiene que ser arrastrados por los propios hombres para ponerlos a cubierto. Durante el fuego de fusilería por descargas se distingue el capitán Pedro Lara quien parado sobre las trincheras, con los gemelos en una mano dirige el fuego con los movimientos de su bastón.

5:00 pm. Los defensores del Asomante suspenden el fuego cuando los norteamericanos despliegan una bandera de la Cruz Roja. Estos últimos recogen sus heridos y muertos y con sus cañones se retiran a Coamo.


(1)- Mayor General James Harrison Wilson. Nace en Illinois en 1837. Se gradua en la Academia de West Point en 1860. Participa en la Guerra Civil donde adquiere el rango de mayor general de Voluntarios en 1863. En 1865 durante la campaña de Georgia captura a Jefferson Davis a la sazón Presidente de los Estados Confederados. En 1898 toma parte en la campaña de Puerto Rico siendo el jefe máximo de las tropas de voluntarios que toman Ponce, Juana Díaz, Coamo y que son detenidas, por los cañones de Hernaiz.

(2)- Capitán Ricardo Hernaiz. Capitán de artillería destacado en las alturas del Asomante. Con sólo 2 pequeños cañones Plasencia de 8 cm, mantuvo un duelo de artillería con las tropas del capitán Potts. Estos cañones, más los disparos de los fusiles Mauser, detuvieron el avance americano el 12 de agosto de 1898 en el combate del Asomante.Cuenta Hernaiz de este hecho: "...las avanzadas americanas, que ocultas en las cunetas de la carretera nos hostilizaban con fuego individual, fuego que más tarde arreció tanto que tuve la necesidad de desmontar el anteojo de la batería, porque llovían las balas que era un contento...".


Fuente: El combate del Asomante: http://home.coqui.net/sarrasin/combate.asomante.htm

viernes, 5 de agosto de 2011

La Guerra Hispano Americana en Puerto Rico 5 de Agosto de 1898; Fajardo

La Guerra Hispano Americana en Puerto Rico 5 de Agosto de 1898; Fajardo

El capitán del Amphitrite Charles J. Barclay y sus hombres toman el pueblo de Fajardo a solicitud del Dr. Santiago Veve Calzada -3:00 pm (aprox). Las tropas americanas se retiran a sus barcos quedando un nuevo gobierno de puertorriqueños al mando del pueblo.

Cronología:
Retiradas las tropas españolas de Fajardo, el pueblo es presa de la excitación. Hay temor entre los habitantes españoles y prominentes del pueblo por lo que les pueda suceder si algún sector de la población se rebela.

8:00 am: El Dr. Santiago Veve Calzada marcha por el camino hasta el faro y por medicación de un teniente se entrevista, abordo del Amphitrite, con su capitán J. Barclay y el capitán Rodger a cargo de todas las fuerzas navales presentes en el área. En esta entrevista el Dr. Veve pide a los americanos que tomen a Fajardo, ya que teme que haya represalias de las clases populares contra los ciudadanos españoles y los de las clases prom
inentes.

El capitán Rodger permite que el transporte Leyden con 14 infantes de marina, al mando del capitán Barclay y el alférez Albert Campbell, entren al puerto de Fajardo  En el puerto se apoderan de la Aduana donde izan la bandera americana y mantienen en sus puestos al administrador de la misma, Angel García Veve, y a los empleados José Ruiz, Antonio Vizcarrondo y Julio Torres, todos ellos peninsulares.

3:00 pm: Llegan la comitiva del Dr. Veve y los infantes de marina a la Casa Alcaldía de Fajardo izando en ella la 2da bandera americana.

6:00 - 8:00 pm: Reunidos los infantes de marina y funcionarios municipales en la Alcaldía de Fajardo, el capitán Barclay nombra al Dr. Veve como gobernador militar de la región oriental de Puerto Rico y confirma a los funcionarios municipales en sus puestos después de jurar lealtad a la bandera americana. Entre estos funcionarios estaban el alcalde, Cristóbal Andréu, y el Juez municipal, Antonio R. Barceló, quién levantó un acta de la llegada de las fuerzas americanas a Fajardo. El Capitán de Puerto, el a
lferez de navío José Lanuza (peninsular), no juró lealtad pero continuó en su puesto sin ser molestado y después del armisticio sería el último funcionario español en abandonar Fajardo el 30 de septiembre. Se constituye también una fuerza puertorriqueña llamada Milicia Ciudadana al mando de Prisco Vizcarrondo, la cual es armada con los fusiles que habían dejado los voluntarios. La pequeña fuerza americana se retira al Leyden que volverá donde los demás barcos, detrás de los islotes, quedando sólo para la defensa de la ciudad de Fajardo la Milicia Ciudadana de reciente creación.


Por la noche llegan continuos rumores de que una expedición española al mando del teniente coronel puertorriqueño Francisco Sánchez Apellániz, comandante militar de Humacao, se disponía a marchar sobre la ciudad. Estas noticias alarman a la población y más aun cuando el mismo Dr. Veve y Vizcarrondo propalan la idea de que los españoles castigarán duramente a todos los ciudadanos si capturan Fajardo. Apellániz, que s
e aprestaba a caer sobre la ciudad para capturar a Veve y al resto de los sediciosos, es detenido en su intento a última hora por el coronel Camó, jefe del Estado Mayor.

6 agosto am: El gobernador Macías ordena a su ayudante de campo, el coronel Pedro del Pino, que con hombres del batallón Patria, del 3ro. Provisional, 20 Guardias Civiles y la guerrilla de la 3ra. Provisional al mando del teniente Rafael Colorado (alrededor de 250 soldados) marchen desde Hato Rey sobre Fajardo


martes, 17 de mayo de 2011

17 de mayo de 1898

EL TERROR Destructor-torpedero de la Clase Furor(1) de la Armada Española, llegó a nuestro puerto ( San Juan,Puerto Rico ) procedente de la Martinica, el día 17 de mayo de 1898, por haber sufrido averías.

 Construído en 1896, media 220 pies (67 m) de eslora, pesaba 370 toneladas y desarrollaba una velocidad de 28 nudos. El casco era de acero y tenía 2 hélices. Su armamento estaba constituído por 2 cañones de 75 mm (no los tenía durante su estadía en PR), 2 cañones Nordenfeld de tiro rápido (cañones-revólver) de 57 mm, 2 de 37 mm y 2 tubo
s lanzatorpedos, Whitehead, de 6" (14 cm). Tenía una tripulación de 67 marinos bajo las órdenes del teniente de navío Don Francisco de la Rocha.

Tras ser reparado, en junio de 1898, ante la presencia del crucero auxiliar norteamericano USS Saint Paul bloqueando el puerto de San Juan de Puerto Rico, efectuó una salida junto con el crucero Isa
bel II con intención de dar cuenta de él, pero cuando se encontraba a una distancia óptima para el ataque con torpedos, el Terror sufríó un impacto directo de un proyectil de artillería que aunque no explotó le provocó una vía de agua obligándole a retirarse protegido por el fuego de artillería del Isabel II.

cañon Nordenfeld de tiro rápido de 57 mm

(1) La Clase Furor eran un modelo de destructores de la Armada Española, similares a las unidades de la Clase A, o 27 knotters de la Royal Navy encargados a partir de 1896 por el entonces Ministro de Marina almirante Beránger tras el éxito del diseño realizado por Fernando Villaamil del buque contratorpedero Destructor, que dio nombre a toda una tipología de buques.

viernes, 13 de mayo de 2011

13 de mayo de 1898

Carta sobre el bombardeo de San Juan

Por el Padre Lorenzo Roura, Subdirector de las Hijas de la Caridad de Puerto Rico

Tomada del artículo "Carta sobre la invasión" del semanario católico El Visitante. 3-octubre-1998. p. S2-S3

San Juan de Puerto Rico, 13 de mayo de 1898

Sr. D. Eladio Arnaiz, Presbítero.
Madrid

La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Mi respetable y queridísimo P. Arnaiz: Creo ser de mi deber como Subdirector de las Hijas de la Caridad de esta Isla, decir a V. el modo providencial, mejor diré milagroso, como San Vicente nos ha conservado ilesos del espantoso y horrible bombardeo de esta ciudad, llevado a cabo de la manera más inicua e ilegal en la madrugada de ayer por los habitantes del norte de este nuevo mundo, y rogarle si lo juzga oportuno haga pública esta protección del Cielo para gloria de Dios, tranquilidad de nuestras familias respectivas y edificación de tantas almas buenas y devotas de nuestro Santo Fundador.

En la mañana de ayer la escuadra de los Estados Unidos, compuesta de 12 barcos, en la obscuridad de la noche, con las luces apagadas y sigilosamente se colocó muy próxima a los muros del fuerte Castillo del Morro, con banderas españolas según unos y sin insignia alguna según otros, para no ser vistos de los centinelas ni detenidos por nuestra artillería. Ya antes, uno de sus mayores barcos y de 3 chimeneas había estado haciendo maniobras y como alardeando, aunque a mucha distancia, sin bandera y que al ser requerido de su nacionalidad, unas veces la ponía inglesa, otras francesa y otras desaparecía para luego reaparecer burlando la persecución de los nuestros con su mucho andar.

Al romper el día, el centinela observó movimientos sospechosos en los buques de la escuadra; el primer cañonazo, que fue de nuestra fortaleza (Nota 1), pasó casi desapercibido por la comunidad que estaba leyendo uno de los discursos de nuestro Santo Padre, pero unos segundos después y cuando los 12 barcos enemigos dispararon juntos multitud de proyectiles sobre la ciudad, todos y en tropel salimos de la capilla. Comprendí la difícil misión que había de cumplir: Tienen las Hijas de la Caridad cinco establecimientos con vistas al mar y tocando a las baterías sobre que el enemigo hacía fuego, a saber: la Casa Beneficencia que entre niños, niñas, ancianos, ancianas, locos y locas, empleados y hermanas cuenta con cerca de mil almas, el Hospital Militar también muy numeroso, Asilo Municipal con más de 300 acogidos ancianos de uno y otro sexo, el Colegio de San Idelfonso con más de 200 niñas y la casa Escuela de Párvulos, a todas ellas me arrastraba mi corazón pues en todas había para mí seres muy amados y que el Señor me confiara. El "pasce oves meas" resonó en mí corazón. Hice lo mejor que me fue posible, un acto de contricción y en alas de la caridad el sacrificio de mi vida y me fui primero al Hospital Militar, donde después de exhortar a las hermanas, reconciliar al P. Capellán, habiendo al mismo tiempo recibido a dos heridos y estando tomando una taza de café, tembló todo el edificio que parecía desmoronarse y venir abajo: una de las bombas derribó el techo de la capilla donde las hermanas se hallaban en oración y a pesar de haber quedado envueltas entre los escombros no recibieron lesión alguna.

N. E. 1: Según todos los informes, el primer cañonazo fue realizado por el Iowa. Este es el único relato, escrito por un español, en el que se indica que el primer cañonazo lo hicieran las tropas españolas. En su informe a la prensa, el presidente MacKinley acusa a los defensores de San Juan de haber hecho el primer disparo. Por supuesto, ni el sacerdote ni MacKinley eran testigos presenciales del inicio del bombardeo.

Desde el Hospital pasé a la Beneficencia por encima de los escombros de tres casas y por medio de un diluvio de metralla ¡qué espectáculo tan imponente!, P. Arnaiz. Todas las bombas parecía que caían en ella; la familia se metía en los subterráneos, las locas se empeñaban en querer ver lo que ellas llamaban alimeras que les hacía el Padre Celestial; con la excitación el uno decía, que era el mismo Dios que a todos convidaba; el otro, que Jesucristo venía a juzgarles; más tarde determinaron llevarlas al campo; en la calle, la una bailaba, otra insultaba a los transeuntes y la de más allá hacía gestos para mover a risa a los que veía pasar, no sabían donde ir ni hallaban quien las quisiera recibir; porque ¿quién ha de admitir a ochenta locas, furiosas las más, cuando se hacen los mayores sacrificios por deshacerse de uno y tal vez el más querido de la familia? ¡Pobres hermanas, cuánto tienen que padecer en estos días! Dejando todo lo demás en la Beneficencia sucedieron tres cosas portentosas dignas de llamar nuestra atención y de excitar nuestro agradecimiento a la mano providencial del Señor que nos defiende. La primera, es que a Sor Florencia, un proyectil le pasó rozando la cara sin que le hiciera el menor daño, siendo así que dejó hecho añicos cuanto encontró en rededor de la hermana. La segunda fue que una de las bombas que penetró en el departamento de locos destrozó un grueso hierro, derribó una de las paredes y llegó a entrar en la sacristía, y según la dirección hubiera hecho astillas el sagrario, profanando así la sagradas formas; pero no fue así, sino que se detuvo al tocar en la pared de la habitación de la casa del Señor. Esto mirado humanamente se explica diciendo que la fuerza que le impulsaba, cesó; más yo veo en todo esto la mano de Dios, invisible a nuestros ojos; pues en la sacristía, y a muy corta distancia en un paso, y con el sólo roce torció un cáliz. La tercera fue, que como en el mismo edificio se declarase el fuego, los mismos locos, que en su estado normal sólo sirvieran para fomentarlo, le apagaron. Como Sor Ana se encontraba en estado muy grave, la llevaron a Río Piedras, donde temo morirá en día no muy lejano. Con tantos sustos, congojas y trabajos, harto será que no enfermen algunas hermanas. Me propongo tratar a sanas y enfermas con particular esmero.

De la Beneficencia pasé al Asilo Municipal. Aquí el espectáculo era tierno y conmovedor; la protección de San Vicente ha sido marcadísima. Todos los acogidos de uno y otro sexo con las hermanas estaban en la capilla del establecimiento, llorando lo más, y gritando todos a cada disparo: ¡Señor, misericordia! Mientras esto sucedía, una bomba penetró, haciendo un horrible destrozo, en la habitación alta de las hermanas, donde no había ninguna de éstas, pues estaban orando con los asilados en la capilla. En la noche siguiente, y por el boquerón que dejó en la pared a su paso el proyectil se colaron tres ladronzuelos que no pudieron llevarse nada por haber sido oídos.

En Párvulos y San Ildefonso encontré rezando á las hermanas y niñas.

En el Asilo Mutuo que pareció ser el lugar más seguro de la ciudad, también se experimentó la misma especie de protección de nuestro Santo Padre. A los pies de Sor Lucía cayó uno de los trozos de una bomba que en el aire había reventado y que hubiera sido capaz de matar a cuantos encontrara en su trayecto, pero a Sor Lucía no la tocó ni siquiera en el vestido. Padres, hermanas y cuantos a unos y a otros les estaban confiados han salido ilesos en sus personas y en sus cosas. Vea usted, P. Arnaiz; qué grande es la providencia de San Vicente sobre nosotros!

Como ya estábamos de acuerdo con la autoridad militar para encargarnos de los hospitales de sangre que se preparan al efecto, fui a visitarles. Al presente estamos encargados de cuatro hospitales de sangre aunque hay muy pocos heridos.

Los muertos en el bombardeo fueron dos y los heridos 25, de estos ninguno de gravedad.

La Iglesia de San José recibió algunos golpazos pero no creo serán de la trascendencia que al principio se temió.

Ahora podría añadir a ésta, algunos rasgos edificantes de Padres, hermanas, y de la gente puertorriqueña, pero como me parece bastantemente demostrada la paternal asistencia de San Vicente hacia sus hijos e hijas que fue lo que me propuse, sólo añadiré este que el andaluz cree milagro de la Virgen María.

Se trata de un soldado levemente herido, natural de Granada, al despedirse de su madre, esta le dió una medallita y un escapulario, encargándole que siempre que pudiese rezase el Santo Rosario a la Virgen María. La noche del 11 al 12 estaba de centinela y eran tres los encargados de velar para que el de las tres chimeneas no desembarcara gente ni armas como se temía. A la madrugada se retiró y rezó el Santo Rosario. Reunidos luego los tres y a la primera descarga de los yankis, cayó en medio de ellos una granada que en el momento reventó, dejando muerto a uno, mal herido a otro y al granadino con multitud de aqujeros y jirones en sus vestidos, pero en su cuerpo sólo algunas contusiones defectos de la caída, y otras causas de él ignoradas; pues había quedado como muerto. Al volver en sí lo primero fue pensar en Dios a quien se encomendó, y luego en su madre. Ya está bueno casi del todo.

Basta por hoy, Sr. Director y muy querido P. Arnaiz, quiera Dios que ésta llene la satisfacción y alegría a su buen corazón. Aquí nos esperan muchas y grandes cruces. Ojalá seamos todos buenos cirineos.

Suyo en todo atento y seguro servidor que besa su mano,

Lorenzo Roura
Indigno Sacerdote de la Congregación de la Misión 

viernes, 11 de febrero de 2011

Postal Fuerte San Cristóbal

El Fuerte San Cristóbal es la fortificación más grande construida por los españoles en el Nuevo Mundo. Cuando fue completada en 1783, cubría cerca de 27 acres  de tierra, básicamente rodeando la ciudad de San Juan.
La entrada a la misma estaba sellada por compuertas dobles en lo que se llamaba el Rebellín de Santiago y el Bastión de Santiago. Esta sección fue demolida en 1897 para ayudar a facilitar el tráfico creciente a la capital. Es parte del Sitio Histórico Nacional de San Juan, Patrimonio de la Humanidad desde 1983.
Sus defensas en 1898: 1 batería (El Caballero) con 2 cañones Ordóñez de 15 cm y 2 obuses rayados Mata de 15 cm; 1 batería (en la Plaza de Armas y en el Macho) con 3 obuses Ordóñez de 24 cm. Al mando del capitán puertorriqueño Angel Rivero Méndez. En 1922 publica el libro Crónica de la Guerra Hispano Americana en Puerto Rico que es, hasta el día de hoy, el más completo que se haya escrito sobre el tema. 
Coleccion de sellos "American Advances in Aviation" emitida el 29 de julio del 2005.

lunes, 7 de febrero de 2011

POSTAL BOMBARDEO SAN JUAN 1898

El 12 de mayo de 1898 se presentó ante San Juan (Puerto Rico) una escuadra estadounidense formada por dos acorazados, el Iowa (12.647 toneladas) y el Indiana (10.288 T), un crucero acorazado, el New York (8.200 T), dos monitores, el Terror (3.990 T) y el Amphitrite, dos cruceros, el Detroit y el Montgomery, y un remolcador, el Wonpatuk, con una fuerza total de 164 cañones. La flota, comandada por el almirante William Thomas Sampson, tenía por objetivo interceptar la escuadra que Pascual Cervera traía desde la Península.
5:16 am. El Iowa, que viene a la cabeza de la escuadra principal hace el primer disparo con sus cañones de proa de 6 libras desde unas 3,500 a 4,500 yardas de la costa
5:24 am. El Castillo de San Cristóbal responde a los disparos de la escuadra. Después le seguirán las baterías del Morro
6:30 am. Cuando iba a comenzar su segundo circuito se le ordena al Montgomery  que permanezca cerca del Detroit  disparando hacia las fortificaciones.

8:00 am a 8:15 am. Durante el tercer circuito el Terror permanece durante 15 minutos parado delante del Castillo San Cristóbal
8:16 am. Sampson  ordena a la flota cesar el bombardeo y tomar rumbo noroeste

Los disparos hechos por los buques americanos fueron 1,360.
Las baterías españolas hicieron 441 disparos.

Las bajas españolas y puertorriqueñas fueron: 2 militares y 5 civiles muertos; 39 militares y 18 civiles heridos. Total: 64 bajas
Las bajas americanas fueron 2 muertos y 7 heridos. Total: 9 bajas.

FUENTE: 1898 La Guerra Hispano Americana en Puerto Rico - 1898 The Spanish American War in Puerto Rico
http://home.coqui.net/sarrasin/combate.sanjuan.htm